La Rhodiola rosea es una planta nativa de la región circumpolar de Canadá, Escandinavia y Siberia, la cual es tradicionalmente utilizada por sus pobladores para prevenir enfermedades de origen anímico durante los largos y frios inviernos.
A la Rhodiola rosea se le considera un adaptógeno calmante con poca probabilidad de causar sobre-estimulación. Ofrece apreciables beneficios sobre el sistema nervioso y se ha demostrado que mejora el estado de alerta, reduce la fatiga, y mejora la memoria y estados mentales deprimidos.
La Rhodiola rosea también mejora o previene el desgaste del sistema inmune ocasionado por exceso de trabajo, entrenamiento físico excesivo, o por radio y quimioterapia.
Tiene efecto en varias glándulas del sistema endocrino, ayudando a equilibrar la glucemia, reducir los síntomas de la enfermedad de Parkinson, aliviar dolores y espasmos musculares, y mejorar la función reproductiva tanto en el hombre como en la mujer. En el caso de los varones, asiste en la disfunción eréctil y en mujeres, alivia la amenorrea e infertilidad causada por desbalances hormonales menores o estrés.
En resumen, a la Rhodiola rosea se le atribuyen las siguientes propiedades:
- Adaptógena, tiene un efecto normalizador en los sistemas neuroendocrino e inmune, previniendo enfermedades y problemas asociados al estrés.
- Antidepresiva y neuroprotectora. Es un tónico para los nervios y estimulante suave del sistema nervioso central sin sobre-excitarlo.
- Antioxidante, antiviral y estimulante del sistema inmune.
- Cardioprotectora y antiarrítmica.
- Acelera la recuperación de la fatiga tanto mental como física.
Una cantidad apreciable de estudios confirman su uso, química y farmacología considerándola un complemento seguro a las dosis indicadas.
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